Una vez más, botín de guerra

La violación de mujeres de la población enemiga sigue siendo una de las armas de guerra más usadas. Las mujeres iraquíes no son una excepción.

Según cita Abdul Wahab al-Obeidi, Asociación de Derechos Humanos (Bagdad): "Fuentes médicas de la ciudad de Tal Afar han informado de la violación de tres mujeres en la mañana del domingo, 16 de octubre durante la ocupación y registro de las casas del vecindario de Saad Bin Abi Waqqas. Médicos de esta ciudad han atendido a las mujeres S.A.O., de 22 años, L.K.J., de 31, y F.N.A., de 18, violadas dentro de sus propios domicilios por soldados estadounidenses; una vez que efectivos militares hubieran rodeado todo el vecindario y concentrado a sus residentes masculinos. Una de ellas murió como resultado de la agresión, tras haber sido violada repetidas veces por los militares".

Fuentes médicas de la ciudad de Tal Afar, que están siendo los únicos testigos de la brutalidad de los bombardeos y asaltos de las fuerzas estadounidenses e iraquíes de la Guardia Nacional contra esta ciudad, han informado de la violación de tres mujeres en la mañana del domingo, 16 de octubre durante la ocupación y registro de las casas del vecindario de Saad Bin Abi Waqqas de la mencionada localidad. Fuentes iraquíes del interior han remitido, tras contrastarla, esta denuncia a la CEOSI.

La denuncia fue recogida inicialmente por un corresponsal de Islamic Memo, quien ha indicado que un médico de la ciudad, que deseaba mantener su anonimato, había atendido a las mujeres. El médico informante ha señalado que una de las tres mujeres murió como resultado de la agresión, tras haber sido violada repetidas veces por soldados estadounidenses; las otras dos mujeres fueron ingresadas en el hospital con restos de sangre y contusiones por todo su cuerpo.

La agresión ha sido confirmada por fuentes del Creciente Rojo Iraquí de la zona consultadas por Arab Freedon Voice. Un médico de esta organización ha añadido que un comandante estadounidense de Infantería hubo de cursar órdenes para evitar la continuación de las agresiones sexuales contra las mujeres del barrio, y que habría procedido a la detención de los soldados implicados.

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