Vacaciones

Se acaban las vacaciones de verano y las amistades y los compañeros de trabajo regresan con las maletas bajo el brazo y un bonito bronceado. Todos han ido a destinos exóticos: Cancún, Marruecos, República Dominicana, los fiordos noruegos… y traen pruebas para demostrarlo. Los ves venir con el paquete de fotos en la mano y aún tienes tiempo para salir pitando, pero otros te pillan a traición, andan a vueltas con el “fotochof” y te dicen: mira. Tú, incauto, miras pensando que se trata de un informe laboral, y hete aquí que te encuentras con las fotos de las narices y las explicaciones orgullosas de aquél que te muestra paisajes y ciudades que no ubica muy bien: ¿Esto era Florencia o Milán?

Presumir de haber estado aquí o allá. Parece que las fotos y los vídeos sean el motivo por el que la gente viaja. Y las agencias de viajes lo saben, por eso organizan itinerarios masificados para turistas sin aspiraciones culturales. Son viajes prefabricados, clónicos, sin alicientes, pero que satisfacen a la mayoría, a esos que sólo aspiran a una foto junto a la Sirenita de Copenhague o a una grotesca escena grabada en la piscina de un hotel de Puerto Vallarta. Porque, en efecto, la ciudad de Florencia es una maravilla, casi merece la medalla de oro a la fotogenia mundial, pero pocos saben de las familias patricias que durante siglos acumularon dinero y poder para luego exhibirlos en forma de obras de arte y arquitectura.

Lo ideal es poder sentir los lugares, respirar su esencia porque sabemos exactamente qué estamos viendo. El destino de vacaciones no tiene que ser por fuerza el lugar de moda en la otra punta del plantea. Cualquier rincón es bueno para perderse. Cualquier ciudad puede ser nuestra ciudad del alma, la que nos ha enamorado por esas sensaciones agradables que hemos experimentado en ella, ésa a la que deseamos volver algún día porque nos aporta paz, alegría, bienestar. De estos lugares mágicos no hace falta enseñar fotos ni vídeos porque su recuerdo imperecedero lo guardamos en el corazón y no en un álbum.

Comentarios

almena ha dicho que…
Sí. Sí y sí.
En cualquier aldea, en cualquier camino perdido, en la más monumental ciudad. No importa.
saludos!