Adiós a los rickshaws

Los “rickshaws” manuales, esos carritos tirados por hombres que sirven de medio de transporte en las calles de Calcuta, tienen los días contados. El Gobierno de Bengala Occidental ha anunciado su prohibición en los próximos meses. “Es inhumano para un hombre cargar a otro hombre. Además, los rickshaws manuales continúan siendo un símbolo poco afortunado de nuestra ciudad para muchos extranjeros. Y eso tiene que cambiar”, ha dicho Buddhadeb Bhattacharjee, jefe del Gobierno, decidido a convertir Calcuta en una ciudad moderna y alejada de esa imagen de hambre, lepra y mendigos que de ella se tiene en Occidente.

La alternativa propuesta es la de sustituir los rickshaws actuales por otros movidos a motor o a pedales, como en el resto de ciudades indias, pero el Ministro de Transporte ya ha advertido que esto no será posible porque el tráfico en la ciudad quedaría colapsado. También los ciudadanos de Calcuta han dicho la suya, estiman que los rickshaws son el único medio de transporte en la ciudad durante el periodo de lluvias y cuando el agua llega hasta el pecho de los peatones.

Se calcula que unas 18.000 personas trabajan en Calcuta ocho horas diarias arrastrando los rickshaws, su sueldo mensual es de unos 40 euros, de los que un 10% se invierten en sobornos a las fuerzas del orden.

En 1919 los británicos introdujeron una ley que permitía usar a las personas como animales de carga, desde entonces los más desfavorecidos por la fortuna se dedican a esta actividad, que de ser erradicada, los dejaría sin el único medio de sustento de que disponen y sin posibilidades de encontrar un trabajo alternativo.

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