Primer triunfo contra el canon

Un juez de Alcalá de Henares le da la razón a Reynaldo Cordero, programador de la Universidad de Alcalá, y condena a la tienda Batch PC, de dicha ciudad, a devolverle el importe íntegro del canon que pagó al comprar diez CD vírgenes.

La sentencia dice: “Debo condenar y condeno a abonar al demandante un euro con setenta y dos céntimos”. Al considerar probado que “los 10 CD ROM en blanco tienen un campo de posibilidades que no viene necesariamente circunscrito a servir de soporte a obras literarias, artísticas o científicas” y establece que en este caso “la remuneración por copia privada no es conforme al artículo 25 de la Ley de Propiedad Intelectual” considerando que se trata de “un supuesto cobro indebido”.

Desde que en septiembre de 2003 se impuso el canon por copia privada para proteger los derechos de autor en las reproducciones sonoras y audiovisuales, la Sociedad General de Autores, una de las seis entidades gestoras de derechos de autor, se ha embolsado un buen pellizco: 29 millones de euros en 2004, y está previsto que en este año la cifra llegue a los 35 millones de euros. La Ley impone un canon a favor de los autores y en contra de la Administración y de los ciudadanos, además, los CD y DVD no sólo se usan para grabar contenidos protegidos (calculados en un 13,2% de las copias), la mayoría de los usuarios guarda fotos, archivos personales, la contabilidad de su empresa… y es injusto que se establezca el mismo rasero para todos.

Habrá que revisar los criterios establecidos en la Ley de Propiedad Intelectual y dejar de sangrar al consumidor, que al final es el perjudicado con este afán recaudatorio.

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