...Y comieron perdices

Mary Kay LeTourneau era una de las maestras más populares de su escuela de Seattle, acudía a misa cada domingo en compañía de su marido y de sus cuatro hijos y llevaba una vida normal hasta que se enamoró de Vili Fualaau, que además de ser su alumno tenía tan sólo 12 años. El marido de la maestra, Steve LeTourneau, encontró en un cajón las cartas de amor que el chico le había escrito a su mujer y estalló el escándalo cuando ya era tarde: Mary estaba embarazada de cuatro meses. En una comunidad puritana y conservadora, la relación entre una maestra de 34 años y un chico de 12 sólo podía considerarse de una manera: perversión sexual. Nadie quería creer que la pareja estuviera enamorada.

Mary fue juzgada y sentenciada por haber violado a un menor de edad, y el juez dictó una orden de alejamiento para mantenerla separada del chico. En mayo de 1997 nació la primera hija de ambos. Tras seis meses de cárcel, Mary fue liberada a condición de que siguiera un programa para culpables de delitos sexuales y de no volver a mantener contacto con Vili, pero el amor es muy fuerte y en febrero de 1998 pillaron a la pareja in fraganti manteniendo relaciones sexuales en un coche. Mary Kay quedó embarazada de nuevo y tuvo que volver a prisión, donde cumplió una condena de siete años y medio. En octubre de1998 nació la segunda hija de esta relación. Poco después de que Letourneau quedase en libertad, a mediados del pasado año, la pareja consiguió que el juez anulase una prohibición que les impedía verse y el pasado 16 de abril contrajeron matrimonio en Woodinville, Seattle, ante las cámaras de televisión.

Después de superar tantas vicisitudes, cabe la esperanza de que se cumpla el dicho: fueron felices y comieron perdices.

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