Bolivia

Tenía que pasar. Era cuestión de tiempo. Al pueblo boliviano se le ha terminado la paciencia y ha decidido poner fin a dos siglos de matanzas, hambrunas, miseria, ignorancia y explotación. Se le ha expoliado de manera sistemática, se le quitó el estaño, la plata, la tierra y ahora el gas y el petróleo. A Bolivia no le queda nada por perder, incluso la esperanza le han robado. Por eso el pueblo soberano se ha echado a la calle reclamando justicia y el derecho a comer cada día y a vivir con dignidad.

El presidente Mesa representa a la elite burguesa del país y sirve a Estados Unidos, a España, a Brasil, a Argentina… Demasiados amos para un pueblo que sólo aspira a ser libre dirigiendo su economía y su destino. Acogotados por los de siempre, los bolivianos viven momentos críticos. El tío George, con la excusa de obedecer la voluntad popular, podría legitimar la intervención de la OEA y la ONU. El ejército, por el momento, se niega a matar civiles, pero nunca se sabe cuándo puede aparecer un general decidido a “liberar” al pueblo de la opresión y, de paso, hacerse rico. Ellos han decidido luchar, y están dispuestos a morir para vivir.

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