Medicina natural

Lo natural está de moda y cada día se consumen más plantas medicinales porque se cree que no hacen daño. La medicina tradicional tiene fama de ser agresiva y por eso se recurre a productos de origen vegetal para curar ciertas dolencias. Pero las plantas no son tan inocuas como parecen, ya que son sustancias que incluyen una acción medicamentosa. Los preparados a base de plantas contienen una menor concentración de agentes medicinales y esto equivale a que sus efectos adversos en el organismo son menores, pero haberlos... haylos. Si ya nos automedicamos con antibióticos para combatir un resfriado, ¿cómo no vamos a hacerlo con plantas "inofensivas"? Nada más fácil que adquirir libremente en un herbolario o en un supermercado una colección de plantas medicinales, que se venden sin receta, sin control médico, sin registro sanitario y sin información. Este uso al libre albedrío de cada cual provoca a veces intoxicaciones en pacientes que han mezclado píldoras tradicionales con infusiones diversas, ya que interaccionan llegando a producir consecuencias graves para la salud. Mezclar té con cafeína puede destrozar el hígado, el ginseng puede dar lugar a arritmias cardiacas, la ispágula puede deteriorar el esófago, una sobredosis de valeriana puede causar temblor en las manos o mareos. A falta de legislación al respecto, se sigue engañando al confiado cliente, vendiéndole productos ilegales como si fueran la panacea a sus males.

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