Igualar la sociedad

Las reivindicaciones de las feministas son lícitas, aunque injustas, pues dejan de lado a la mitad de los seres humanos: a los hombres. Cada cual defiende lo suyo y deja al margen a los demás, para que asuman su propia defensa. La unión nos hace fuertes y todos somos personas, personas dignas de justicia, igualdad, derechos, reconocimientos...

Defender la causa de la mujer exclusivamente es olvidar que hay hombres que son violados, maltratados, segregados, ejecutados, discriminados, ignorados, prostituidos, acosados, intimidados, perseguidos, humillados, explotados, torturados; hombres hambrientos, enfermos, analfabetos, sin empleo... Estas desgracias no distinguen sexos, por eso es imprescindible luchar por los derechos humanos, que son los derechos de todos.

Comentarios