Trapos y banderas

Banderas, abrigos donde naciones
cansadas, negras por falta de sueño, vivaquean,
banderas, arrugadas sábanas de héroes,
banderas, dejad ya de taparnos los ojos.

-Adam Zagajewski-

Se tiznan los ánimos y la patria se convierte en una madriguera irrespirable. Las personas dejan de ser personas para convertirse en gentilicios. Importa más dónde se plantó el árbol que cuál es su fruto. No eres alguien, eres algo. Blanco, negro. De padres ecuatorianos o de padres marroquíes. La palabra extranjero tiraniza el idioma. Las banderas nacen por todas partes, son trapos bordados con hilos de sangre. Ya no hay buenos y miserables. Los hombres son patriotas o foráneos. Se insulta, se mata, se muere en nombre de una Patria, no en nombre de la Justicia.

Sólo cuando la tierra deje de ser países cesará el odio y se curarán las heridas. Los gentilicios son armas que matan. Cuan pobre es el hombre que tiene sólo una patria, el que se define por su origen y no por sus afanes. Arriemos las banderas, esas vendas que cubren los ojos. Icemos los pensamientos.

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