El camaleón

Hay hombres que no pueden calificarse de enfermos mentales, su enfermedad es moral, y les provoca una ausencia de restricciones en su comportamiento, son egocéntricos, manipuladores, mentirosos y crueles. Quizás nunca lleguen a ser violentos, no maltraten físicamente ni asesinen, pero son personas dañinas que disfrutan hiriendo. Pueden ser brillantes, muy inteligentes, amables, tiernos, buenos, pero cuidado, esta conducta es una mera fachada, en cuanto el camaleón se gana la confianza de su víctima, se transforma en serpiente y descarga su veneno mortífero.

Nietzsche dijo por boca de Zarathustra que "El hombre es una cuerda tendida entre la bestia y el superhombre: una cuerda sobre el abismo". El psicópata cumple este enigma amenazante, con la imagen de superhombre egocéntrico e insensible, cuyas máximas aspiraciones son lograr poder sobre los demás, tanto a través de su posición jerárquica como por su influencia mediante la manipulación y el engaño, se muestra implacable en el logro de sus objetivos.

Es duro para una mujer hacer frente a la verdad y reconocer que ha sido engañada y utilizada, pero convivir con un hombre mentiroso, un parásito, un manipulador, alguien incapaz de amar y que carece de escrúpulos, puede tener consecuencias nefastas. Una vez detectado, hay que alejarse rápidamente del psicópata, lo contrario es una condena perpetua en el infierno.

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