Demo...

La Constitución española dice en tu título preliminar que la soberanía nacional reside en el pueblo, del que emanan los poderes del Estado. Dicho así, y sobre el papel, queda muy bien. En la práctica, no está tan claro.

El Tribunal Constitucional niega una resolución del Congreso y el Congreso representa al pueblo votante.

Un juez manda más que el rey, que fue el sueño común de demócratas y republicanos. Sin embargo, el rey tiene influencias, y las usa.

Un juez tiene poder para disolver un partido político elegido por el pueblo y dicta a los gobiernos autonómicos cómo deben formar sus grupos políticos sin que exista una sentencia firme.

Un ministro alquila un tanque Leopard para que participe en un desfile y "defienda la democracia". ¿Qué democracia?

El ciudadano vota a un partido político, que presenta su lista cerrada de candidatos. El rey, mecánicamente, designa al secretario general del partido más votado para que forme gobierno, éste elige a los primeros de la lista, pero sólo manda él.

Los ministros no tienen por qué ser de esta lista: el presidente quita y pone a quien le viene en gana.
Para que todos estos tejemanejes no se puedan confundir con una dictadura, existe la palabra sistema. Nuestra democracia es un sistema de poderes en el que el pueblo sólo tiene un instante de poder real, el de meter una papeleta de voto por la ranura de una urna. El procedimiento es impecable. Los resultados son dudosos.

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