Categorías del sexo

La satisfacción sexual carente de amor se considera inferior a una unión con base de cariño, ternura, fidelidad, trascendencia, responsabilidad futura y otras características que dignifican y humanizan la unión sexual. Pero esto sólo supone un artificio en el establecimiento de categorías diferentes al considerar los placeres instintivos como “inferiores” y los intelectuales como “superiores”, una distinción basada en las inculcaciones culturales que desde la infancia van formando el sistema referencial de las personas.

Esto es tan absurdo como considerarnos “inferiores” por desconocer el idioma tagalo, por no comer con palillos, por no saber seguir el rastro de un tapir en la selva o por no programar un ordenador.

Por las limitaciones funcionales del cerebro, no es posible conocer y gozar de todo lo que existe, y, por tanto, hay que elegir pequeñas parcelas de los instintos y del intelecto que nos parezcan preferibles, o mejor dicho, que les parezcan más adecuadas a quienes nos educan. Algo que resulta otra muestra fehaciente de la supeditación del individuo a la información que recibe de su medio cultural.

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