20 de febrero de 2017

Trato injusto

Hasta el año 2006, el Ministerio del Interior contabilizaba el número de mujeres asesinadas y el de hombres asesinados. Las estadísticas oficiales daban cuenta de que:

En 2002 murieron 55 mujeres murieron a manos de sus maridos y 16 acabaron con la vida de sus maridos o exparejas.

En 2003, por la misma causa, murieron 65 mujeres y 13 varones.

En 2004: 61 mujeres y 9 hombres.

En 2005, fallecieron 53 mujeres y 15 hombres.

En 2006: 54 mujeres y 12 hombres.

Por cada 5 mujeres asesinadas, muere un hombre. Pero de ellos no se habla. Los hombres también sufren maltrato físico y psíquico, son asesinados por sus mujeres o exparejas. ¿Cuántas organizaciones les apoyan? ¿A qué teléfono de ayuda pueden llamar?

La mujer maltratada debe ser protegida, eso ni se cuestiona, pero es injusto que los hombres no cuenten con idéntica protección frente al mismo delito.

17 de febrero de 2017

Pecado mortal

Hasta que san Agustín proclamó lo contrario, matarse era un acto de grandeza, propio de los espíritus más elevados. Quizás Séneca haya sido uno de los más ilustres suicidas. Su muerte estuvo rodeada de un aura de magnificencia que ayudó a encumbrar todavía más su figura.

San Agustín compartió su vida con una mujer durante catorce años y tuvo un hijo con ella antes de ver la Luz y convertirse en un misógino de cuidado. Sus ansias de virtud le llevaron a proclamar que el suicidio era pecado mortal, algo redundante, me parece a mí. La violación del sexto mandamiento contravenía la voluntad de Dios, que mandaba sufrir, porque para eso se transita por este valle de lágrimas. Este padre de la Iglesia Católica amenazó con el infierno a quien decidiera en qué momento debía terminar su vida. 

16 de febrero de 2017

Orfandad

La orfandad es el desamparo, no importa la edad que tengas ni cuánto te haya endurecido la vida. Cuesta asumir esta manifestación de la soledad para la que nadie está preparado. Cuesta seguir sin esos pilares que, invisibles, han sustentado nuestra existencia.

15 de febrero de 2017

Los algoritmos rigen nuestra vida

Los algoritmos, eso que la RAE describe como: conjunto ordenado y finito de operaciones que permite hallar la solución de un problema, sirven para realizar compras y búsquedas en línea. Los algoritmos abarcan un espectro cada vez más amplio de nuestra vida cotidiana y lo hacen sin que apenas nos demos cuenta de ello. Poco a poco se van haciendo imprescindibles, son mejores y más potentes. Google es el primer motor de búsqueda gracias a un algoritmo que se modifica constantemente para ofrecer los mejores resultados al internauta. Facebook cruza los datos de los usuarios para crear extensas redes de amigos.

Los algoritmos usan datos para redactar artículos, detectan el cáncer, estudian conductas sociales, localizan lugares… Pero también tienen un lado oscuro. En 2010, escuelas públicas de Washington despidieron a más de 200 profesores en función de una evaluación realizada por un algoritmo y sin tener en cuenta ninguna otra consideración. Algunos recursos sociales se distribuyen en función de criterios elaborados a partir de fórmulas matemáticas. Ciertos bancos utilizan los algoritmos para conceder créditos, las compañías aseguradoras empiezan a asignar pólizas basadas en estos criterios.

Las decisiones tomadas de forma automática en base a datos recopilados sobre las personas pueden no ser justas ni equitativas desde una perspectiva moral. Las leyes deberían impedir que un ciudadano sea perjudicado por una decisión tomada a partir de un algoritmo y proteger a los consumidores, que en la mayoría de los casos ignoran el uso que se hace con la información que sobre nosotros se recaba constantemente.

14 de febrero de 2017

Los Loving

A principios de 1965, el fotógrafo de la revista Life Grey Villet partió de su casa de Nueva York y se dirigió a la Virginia rural con una misión secreta. Iba a fotografiar a Richard y Mildred Loving, una pareja interracial que vivía en la clandestinidad con sus tres hijos pequeños en una granja aislada en King, en el condado de Queen. Los Loving estaban inmersos un proceso judicial sin precedentes contra el estado de Virginia, que siete años antes había proclamado su matrimonio, en el estado de Washington, ilegal según las leyes de Virginia sobre el mestizaje. Ellos fueron expulsados del estado, dejando atrás una vida, a sus familiares y amigos. Se les prohibió regresar durante 25 años.

El fotógrafo los conoció en un cálido día de primavera, estaban nerviosos, frustrados y cansados de su vida secreta, pero lo más evidente en ellos era el amor que se tenían.

Los Loving: un retrato íntimo, la nueva película del director estadounidense Jeff Nichols, protagonizada por Joel Edgerton y Ruth Negga, cuenta esta impresionante historia.

13 de febrero de 2017

Otro piano

El diseño es otra de las manifestaciones del arte, y el piano Oyster es un ejemplo de ello. Este atractivo piano posee unas líneas redondeadas, depuradas, suaves… El diseño se inspira en una ostra y es obra de Kim Hyunsoec, de Hs2 Design Studio.

Romper con décadas de tradición en el diseño de un piano es un riesgo si no se acierta con el resultado. Pero Kim Hyunsoec ha reinventado este instrumento que provoca un poderoso deseo de acariciarlo.

10 de febrero de 2017

Ejemplos de imaginación

Tras más de cuatro meses, el juicio de las tarjetas black queda visto para sentencia. El tribunal estudiará las explicaciones que han dado los acusados para justificar un latrocinio descarado de más de una década. Durante este tiempo, se cargaron gastos de difícil justificación a las cuentas de Cajamadrid por un importe superior a 12 millones de euros.

Blesa, Rato y sus 63 amigos, han dado muestras de una imaginación superior a la media a la hora de inventar justificaciones.

«Estoy muy cabreado con esa hoja, esa hoja no vale nada, es papel mojado», dijo Gerardo Díaz Ferrán aludiendo a la famosa hoja de Excel que Bankia entregó al FROB y el FROB a la Fiscalía Anticorrupción y en el que se detallan los cargos de las tarjetas black.

«A mí me clonaron la tarjeta». Excusa aducida por Javier Sánchez de Miguel, Ángel del Pulgar, Rodolfo Benito y Antonio Romero.

«Era parte de mi sueldo y pensaba que la caja lo declaraba». Los acusados dicen que utilizaron la tarjeta en viajes, restaurantes, licores o lencería, porque esos gastos eran parte de su sueldo. «Un instrumento de liquidez», según Rato.

«Si me da la tarjeta la caja, ¿por qué iba a pensar mal?», opinaba Ramón Ferraz.

«Se nos acusa hasta de la muerte de Manolete», se lamentaba Ignacio Navascués.

El rescate de Bankia nos ha costado más de 20.000 millones de euros. 

9 de febrero de 2017

Somos libres

Existe la libertad. Somos libres. Es la libertad un hueso que nos arrojan para que nos rompamos los dientes y no podamos morder. Desde el Estado se nos dice que somos libres porque vivimos en una Democracia y podemos decidir sobre nuestra vida, conseguir nuestros objetivos. Desde la Religión nos aseguran que somos responsables de nuestros actos porque existe el libre albedrío, eligiendo nuestras acciones nos ganamos el premio o el castigo eterno. Pero la verdad es que nuestro cerebro está condicionado por la cultura, por las creencias y por los valores. Elegimos con un cerebro que no es libre.

8 de febrero de 2017

Ayudemos a los daneses

España tiene como reclamo turístico el sol. Ciudadanos del norte de Europa vienen a nuestro país con ganas de ligar bronce, algo que provoca que cada año miles de personas vuelvan a sus países con graves quemaduras solares, algunas de las cuales pueden degenerar en cáncer de piel.


La Sociedad Danesa contra el Cáncer ha decidido intervenir para concienciar a los ciudadanos de su país de las graves consecuencias que puede tener tomar el sol en exceso. Para ello ha creado una llamativa campaña que, en tono humorístico, anima a disfrutar del sol con sombrero y protección solar. También apela a la solidaridad, para que cuando se vea a un danés socarrado, se le acerque una sombrilla y crema protectora, amén de advertirle de que está poniendo en riesgo su salud.

7 de febrero de 2017

El muro entre México y USA

El 29 de septiembre de 2006, el Senado de Estados Unidos votaba la «Secure Fence Act», ley propuesta por la administración republicana de George W. Bush, que estipula la construcción de 1.100 kilómetros de «barreras físicas» fuertemente vigiladas en la frontera con México para impedir las «entradas ilegales» de trabajadores mexicanos. Richer Durbin, uno de los dos senadores demócratas del Estado Illinois, vota «No», pero el otro vota «Sí». Su nombre es Barack Obama. Dos años después será presidente de Estados Unidos. Entre los 26 demócratas que votan «Sí», haciendo posible la aprobación de la ley, aparece también el nombre de Hillary Clinton, senadora por el Estado de Nueva York, que 2 años más tarde se convertirá en secretaria de Estado de la administración Obama.

En 2006, Hillary Clinton ya era toda una experta en el tema de la barrera anti-inmigrantes, que ya había promovido cuando era «First Lady». Y es que fue su esposo, el presidente demócrata Bill Clinton quien comenzó la construcción de esa barrera en 1994, en el momento en que entra en vigor el TLCAN, el Acuerdo de «libre» comercio entre Estados Unidos, Canadá y México, un acuerdo que abre las puertas a la libre circulación de capitales y de capitalistas, pero que cierra la entrada de los trabajadores mexicanos a Estados Unidos y Canadá.

El TLCAN ha tenido efectos devastadores en México. El mercado de ese país está inundado de productos agrícolas estadounidenses y canadienses de bajo precio –gracias a las subvenciones estatales–, lo cual ha provocado el derrumbe de la producción agrícola mexicana, con efectos sociales demoledores para la población rural. Se crea así un vivero de mano de obra barata que será reclutada por las maquiladoras, que son miles de establecimientos industriales creados a lo largo de la frontera –del lado mexicano– y que en su mayoría son propiedad o se hallan bajo el control de empresas estadounidenses. Gracias al régimen de exoneración de impuestos, esas empresas exportan hacia México productos semi-terminados o componentes de productos que serán ensamblados en suelo mexicano y reimportan hacia Estados Unidos los productos terminados, obteniendo así ganancias mucho más elevadas debido a los costos más bajos de la fuerza de trabajo mexicana, entre otras ventajas.

En las maquiladoras trabajan fundamentalmente mujeres jóvenes e incluso adolescentes. Los horarios son desastrosos, los efectos tóxicos tremendamente elevados, los salarios son muy bajos y los derechos sindicales prácticamente inexistentes. La pobreza, el tráfico de droga, la prostitución y la criminalidad galopante determinan la existencia de condiciones de vida extremadamente malas en esas zonas. Basta con recordar el nombre de Ciudad Juárez, en la frontera con el Estado de Texas, localidad mexicana tristemente célebre debido a los innumerables homicidios de mujeres jóvenes, en su mayor parte obreras de las maquiladoras.

Esa es la realidad del otro lado del muro cuya construcción inició el presidente demócrata Bill Clinton, prosiguió el republicano George Bush hijo, y que fue reforzado por el también demócrata Barack Obama. Ese es el muro que el republicano Donald Trump quiere ahora completar cubriendo totalmente los 3.000 kilómetros de frontera. Esa realidad explica por qué numerosos mexicanos arriesgan sus vidas –miles de ellos mueren en el intento– para entrar en Estados Unidos, donde pueden ganar mejores salarios, aunque sea trabajando ilegalmente en beneficio de otros explotadores.


*Autor: Manlio Dinucci. Fuente: Il Manifesto

6 de febrero de 2017

Celebrar

Toca celebrar. Celebrar la vida, la compañía, el amor.

Apetece preparar un encuentro íntimo para disfrutar, para regalarse, para recordar.

A veces nos cuesta decir: te quiero. Lo sentimos, pero no pronunciamos las palabras porque damos por supuesto que nuestro afecto es conocido. Cuántos momentos mágicos nos perdemos por culpa de esta omisión. Por eso hoy toca celebrar que nos hemos conocido, que estamos juntos, que nos queremos…

Que cada cual componga su particular versión, pero que celebre. Quizás no haya otra ocasión de hacerlo.

3 de febrero de 2017

Grandes perfeccionistas

Abro mi libreta de notas buscando una página en blanco y me encuentro con este texto que saqué de algún sitio y que, enseguida entiendo, copié con la intención de aplicarme.

«El perfeccionismo es la negativa a dejarte avanzar. Es un bucle, un sistema obsesivo, debilitante, que provoca que te atasques en los detalles de lo que estás escribiendo y que pierdas de vista el todo. En lugar de crear libremente y de permitir que los errores se revelen por sí mismos más adelante, en forma de hallazgos, muchas veces nos liamos queriendo acertar con los detalles. Corregimos nuestro original para convertirlo en una uniformidad carente de pasión y espontaneidad.

El perfeccionista arregla un poema verso a verso una y otra vez, hasta que ningún verso funciona. El perfeccionista escribe tantas versiones de la escena uno, que nunca llega al resto de la obra. En lugar de disfrutar del proceso, el perfeccionista pone nota constantemente a los resultados. El perfeccionista está casado con el lado lógico del cerebro. El crítico reina como ser supremo en la casa creativa del perfeccionista. Para el perfeccionista, las primeras versiones no existen, ni los borradores. Cada versión quiere ser final, perfecta, grabada en piedra.

El perfeccionismo no es una búsqueda de lo mejor. Es la persecución de lo peor de nosotros mismos, esa parte que nos dice que nada de lo que hagamos será nunca lo bastante bueno, que deberíamos intentarlo otra vez. No. Eso no es lo que deberíamos hacer. Un libro nunca está terminado, pero llegado a un cierto punto dejas de escribir y pasas a lo siguiente.

Siempre lo hacemos lo mejor posible, dentro de nuestras capacidades».

Sí. Hay mucha verdad en este planteamiento. El perfeccionismo me ha hecho sufrir mucho, me ha impedido disfrutar con lo que hago. Pero también me ha producido la satisfacción, tal vez irreal, de que poco a poco voy consiguiendo la excelencia. Si me esfuerzo, si me exijo, si no me contento… Resulta difícil salir de ese bucle. ¿Quiero salir de él? Tengo como modelos a otros perfeccionistas: Sófocles, Toscannini, Jeremy Irons, María Callas… Thomas Mann, a quien su obsesión por el perfeccionismo le valió un premio Nobel y 17 doctorados "honoris causa". Y el título de frío. Sigo admirando a los más grandes, y llego a la conclusión de que no están ahí por casualidad. Todos son perfeccionistas.