31 de octubre de 2014

Filosofía vital

Confieso que llevo unos años agobiada. Desde que perdí mi empleo, el futuro es una fuente de incertidumbre que ha transformado mi carácter y me ha vuelto negativa.
Antes de la crisis cualquier persona podía hacer planes sobre su vida y tenía muchas probabilidades de llevarlos a cabo. Estudiar, encontrar un buen empleo, comprarse un coche, emparejarse, adquirir una vivienda, formar una familia, disfrutar de una merecida jubilación y de un tiempo para sí misma… Pero ahora todo ha cambiado.
El mundo se transforma a una velocidad vertiginosa y nuestros planes se esfuman al mismo ritmo. Cuesta arrancar un proyecto en un entorno impredecible. Recibimos noticias contradictorias. No sabemos a qué atenernos. Y nuestro cerebro necesita saber para poder funcionar sobre unas bases seguras. Por eso nuestra cabeza se llena de inseguridad y miedo. No vemos un camino claro, por dónde tirar. La angustia vital nos roba la tranquilidad.
En este nuevo entorno, ¿qué hacemos? ¿Cómo recuperar un optimismo realista? ¿Podemos controlar nuestra vida? ¿Recuperaremos la felicidad? Desgraciadamente, los seres humanos solo disponemos de una única certeza: vamos a morir. El resto está en el aire, en manos de dios, del azar, del destino… Pongan ustedes el nombre que quieran. ¿Por qué nos amargamos entonces?
El futuro está por venir, no sabemos nada de él. Puede atropellarnos un camión o que seamos los ganadores del Euromillón. En cuestión de segundos la situación da un vuelco inesperado, para bien o para mal, y desbarata nuestras intenciones.
Carpe diem parece un buen consejo para aplicarlo a estos tiempos cambiantes.

30 de octubre de 2014

Un Jardín de las Delicias particular

El Jardín de las Delicias es una de las obras más atractivas e importantes expuestas en el Museo Nacional del Prado y una de las que más público convoca. Hay visitantes curiosos que pasan horas observando cada detalle: el Paraíso, el Infierno, las orgías, los animales imaginarios. La obra de El Bosco sigue cautivando 500 años después de ser pintada.
La artista Carla Gannis también está obsesionada con esta obra, hasta el punto de versionarla de una forma delirante, con emojis. La peculiaridad de esta originalísima versión es que se parece mucho a la original. Hay que fijarse bien para percatarse de que estamos viendo los emoticonos del Whatsapp.

28 de octubre de 2014

Estoy enferma

Llevo días vomitando, enferma de asco, de vergüenza, de rabia…
Cada día aparece un nuevo “caso aislado” de corrupción que supera y desbanca al anterior en el ranquin del choriceo nacional.
Es imposible llevar la cuenta de tantos millones robados, escamoteados al fisco, huidos a paraísos fiscales… Es imposible retener los nombres de los cientos de desalmados que se han llevado a su cuenta corriente el dinero de los españoles.
¿Qué nos ocurre a los ciudadanos? ¿Nos ponen algo en el agua que bebemos que anula nuestra capacidad de reacción? ¿Todo nos da igual?
Millones de personas: desempleadas, jubiladas, discapacitadas, desahuciadas, esclavas de un empleo basura… han caído al abismo negro de la miseria. ¿Y no pasa nada? ¿Nadie exige que nos devuelvan lo robado, la dignidad como pueblo? ¿Hasta cuándo seguiremos así? Narcotizados, abúlicos.
Nos roban porque les dejamos. Nos oprimen porque lo consentimos. Tenemos lo que nos merecemos.

25 de octubre de 2014

Nada cambia

A las 19:30 del viernes 24, los reyes de España llegan a las puertas del Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo para presenciar el concierto que se celebra anualmente con motivo de los Premios Príncipe de Asturias.
Y ¿qué destaca la prensa?
Para la ocasión, la reina repitió un vestido de Felipe Varela confeccionado en seda strecht negra con bordado art decó sobre tul negro en escote delantero y espalda. Se trata de una prenda que la esposa de Don Felipe estrenó en una cena ofrecida a otros mandatarios participantes en la ONU durante su estancia en Nueva York. Lo combinó con unos nuevos salones de Magrit y una cartera de mano a juego. Como joyas, Doña Letizia lució unos pendientes florales de diamantes que no le habíamos visto antes.
Una descripción más propia de una noticia de moda que de una información política.
Sobre el atuendo del rey, ninguna alusión.

24 de octubre de 2014

Reprimidos

“Los niños han nacido inocentes, sin inhibiciones ni culpabilidad respecto a sus sentimientos”, manifiesta Alexander Lowen, y habla de “un estado original de felicidad”. De la misma manera que en la filosofía de Rousseau la libertad desaparece un día para ser sustituida por la servidumbre, el niño, desde muy pronto, es expulsado del paraíso de la espontaneidad. Las emociones no tardan en topar con las restricciones, pues la libertad se inmola ante el principio de autoridad y ante la moral. Entonces se inicia un proceso implacable de represión y el potencial emocional se atrofia en lugar de expandirse. El niño descubre que hay emociones que están permitidas y otras que no lo están: “No llores”, “no te enfades”, “no seas celoso”, “no tengas envidia”, “no grites”, “no seas caprichoso”… Cada familia nutre de prejuicios al niño y le condiciona emocionalmente. En unas casas se tolera la alegría ruidosa, en otras se censuran las manifestaciones de cólera, o no se permite la tristeza. Hay padres que acostumbran a dar una golosina a su hijo cuando tiene un disgusto, fabricando así un futuro bulímico que, cuando esté triste, tendrá el reflejo de ir a la nevera.
 
Indefectiblemente, los hábitos son interiorizados, se entierran en el psiquismo en forma de bloqueos, de resistencia a la emoción. El niño se traga las lágrimas, contiene la ira, refrena la alegría… Para conservar el amor de sus padres, renuncia a su auténtica afectividad, falsifica sus sentimientos. Pero aquello que se entierra, no desaparece del todo, las emociones continúan presentes, en una vida subterránea. Es lo que la psicología actual denomina inconsciente: conjunto de emociones que uno se prohíbe expresar y que, con el tiempo, ni tan solo puede llegar a sentir.  
 
Esta autorrepresión se acompaña de un fantasma: el control absoluto de la vida interior. Un sueño secreto que alimentan los individuos que han reprimido sus emociones es llegar a conseguir el dominio absoluto sobre ellos mismos. La autorrepresión conduce a la escisión de uno mismo y resquebraja la personalidad: el sujeto se niega a admitir que experimenta emociones. Con esta desaprobación se desdobla.
 
Evidentemente, el rechazo no es una solución satisfactoria, porque, aunque se nieguen, las emociones siguen presentes y fermentan bajo la capa protectora de las defensas psíquicas, ejerciendo una opresión sorda y obsesiva. Así, poco a poco, aparecen las patologías. Al sujeto le atormenta el miedo a sentir emociones, teme abandonarse. Un axioma que nos enseñan al estudiar psicología clínica es el que enuncia que el sufrimiento psíquico no proviene de los sentimientos que experimentamos, sino de los que se pretenden rechazar. Lo que de verdad atenta contra el equilibrio mental no es sentir determinada emoción, es ser incapaz de sentirla. Según Arthur Janov “la enfermedad es el ahogo de los sentimientos, el remedio es experimentarlos”.

21 de octubre de 2014

Pocos prefieren la libertad


Pocos son los que prefieren la libertad, la mayoría se conforma con un amo justo. Salustio

 


Llueven recortes, abusos, corrupción, mentiras, expolios, tropelías varias… El diluvio cae sobre nuestras cabezas durante siete años y nosotros miramos al cielo resignados, sin hacer nada. Esperamos que llegue Podemos con su varita mágica y nos solvente la vida por la que somos incapaces de luchar.

15 de octubre de 2014

Las tarjetas de la vergüenza


Día 27 de marzo de 2011, Rodrigo Rato paga con su tarjeta “negra” 3.547,19 euros en una compra de bebidas alcohólicas.

Miguel Blesa gasta 1.500 euros en una heladería, también compra vino en una tienda por un importe superior a los 10.000 euros, los cargos se hacen efectivos con su tarjeta “negra”…


Todo lo que vamos conociendo sobre las tarjetas opacas y los pagos que se realizaron con ellas, provoca asco e indignación a la sociedad. Los ex consejeros y ex directivos de Caja Madrid y Bankia han usado unas tarjetas ajenas al circuito legal para pagarse caprichos personales. Noches en los mejores hoteles del mundo, safaris, comidas en los restaurantes más afamados, viajes de lujo, masajes filipinos y gastos extravagantes como los anteriormente mencionados, han hecho estallar el escándalo monumental.
Al principio, muchos consejeros y directivos tuvieron el morro de justificarse asegurando que el uso de esta tarjeta era para gastos relacionados con su trabajo en Caja Madrid. La realidad les desmiente y los ciudadanos exigimos que se devuelva ese dinero, porque con nuestra sangre todos estamos contribuyendo a pagar el rescate de una entidad bancaria saqueada por sus gestores.

14 de octubre de 2014

La raíz del diablo

La Raíz del diablo, también llamada Raíz del Traidor (Alkanna tinctoria), se utilizó en siglos pasados por su poder, atribuido, de convertir los líquidos en sangre. Era usada para curar heridas de guerra, quemaduras, para combatir las grietas de las manos y, en general, para sanar cualquier afección de la piel.
La Inquisición prohibió su empleo al considerar como un acto de brujería que algo cambiase el color de cualquier líquido para darle el de la sangre.
En la actualidad se ha recuperado la utilización de la Raíz del Diablo y es un componente primordial en champús, cremas y lociones. Mateo Carrasco, especialista en plantas medicinales, se encarga de fomentar y difundir las propiedades de esta planta.

13 de octubre de 2014

Vida precaria

Los años de crisis se suman hasta hacerse largos y trágicos, hasta obligarnos a ver la vida desde una perspectiva pesimista y bastante desesperanzada. Todos hemos tenido que revisar a la baja nuestras expectativas en cuanto al futuro y a proyectos personales. La estabilidad que caracterizaba el pasado es ya un recuerdo y la vida en precario se afianza.
Obviamente, no todas las personas sufren la crisis de igual forma. Las situaciones de necesidad determinan las expectativas, y la clase social a la que uno pertenezca es una variable determinante. Pero al ciudadano medio le espera una vida low cost, con los derechos civiles y sociales muy mermados. La forma tradicional de construir un proyecto vital: estudios, trabajo, hogar, familia… se ha visto truncada por las circunstancias y las malas condiciones. Por eso muchos sienten la necesidad de crear un orden nuevo.
La resignación y el desencanto han de sustituirse por la fuerza para no rendirse y renovar expectativas. La rebeldía es más necesaria que nunca.

10 de octubre de 2014

Seguidores

En sus comienzos, la sociedad digital parecía encaminada a convertirse en un mundo plural, en el que todas las ideas tendrían cabida. Pero con el tiempo, las redes se han convertido en una corriente generadora de opinión, que influye en lo que pensamos.
Cuesta ir contra lo establecido porque los viejos mecanismos de control encuentran en Internet una gran caja de resonancia en la que las críticas se descalifican, se neutralizan y se anulan. Todo ello de forma masiva y rápida, ya que la velocidad a la que se mueve la información posibilita que nadie se informe a fondo sobre ningún asunto.
Nos movemos con sumo cuidado, secundamos y reforzamos a los nuestros y atacamos a los demás. Las ideas se repiten formando un ruido de fondo que acalla a los disidentes. El pensamiento se disuelve para hacerse mero seguidismo.
Un aluvión de datos, que aclaran poco y no explican casi nada, es a lo que nos conduce la era digital. Esa maraña embrollada es el caos, no sabemos dónde buscar, de qué información fiarnos. Somos incapaces de pensar por cuenta propia y acabamos siguiendo a las personas que marcan tendencia y a los líderes de opinión. Creemos lo que nos cuentan sin saber si es cierto o falso, repetimos lo que hemos conocido, seguimos a gente porque nos inspira confianza… Seguimos como borregos sin juicio.

8 de octubre de 2014

Crisis, también demográfica

Además de la dichosa crisis, en España tenemos otro problema sumamente serio del que apenas se habla: no hay nacimientos que aseguren un relevo generacional a corto plazo.
España es el último país del mundo en la relación número de hijos por mujer en edad fértil. Sufrimos un peligroso proceso de envejecimiento en nuestra sociedad, agravado por una elevada esperanza de vida y por la falta de un flujo migratorio que nos permita compensar estas deficiencias. Dentro de unos pocos años, estaremos todos en el geriátrico, o a punto de entrar en él.
Las consecuencias económicas de este proceso son tan evidentes como ruinosas. No habrá mano de obra y el trabajo se encarecerá. El consumo, la inversión y la productividad caerán en picado. Seremos una sociedad de vejestorios improductivos.  No aportaremos nada al país, pero generaremos un montón de gastos de jubilación y sanitarios. Las ruinas del Estado del Bienestar se convertirán en polvo porque la deuda y déficit derivados de la falta de ingresos supondrán la muerte de nuestra economía.
Para evitar el desastre que se avecina, urge poner remedio ya. Aplicando ayudas de tipo económico y social a las familias que deseen tener hijos y mejorando los mecanismos de conciliación conseguiríamos un buen punto de partida. Pero el Gobierno anda embarcado en otros asuntos y no hace nada al respecto.